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Ansiedad en perros: síntomas y cómo tratarla

Ansiedad en perros: síntomas y cómo tratarla

Salud y bienestar

Dogfy Diet

20 de febrero de 2025

Ansiedad en perros: síntomas y cómo tratarla

La ansiedad en perros es uno de los problemas de comportamiento más frecuentes y puede afectar a su bienestar si no se identifica y se trata a tiempo. 

Aunque, como cualquier ser humano, es normal que puedan sentir miedo o nerviosismo en situaciones puntuales, cuando ese estado de alerta se mantiene en el tiempo o aparece de repente sin algún motivo, puede afectar a su salud física y emocional.

Si te preguntas cómo saber si tu perro tiene ansiedad, en este post descubrirás los principales síntomas para detectarla, los factores que la desencadenan y las mejores opciones para ayudar a tu compañero de cuatro patas a recuperar la calma.

Diferencias entre ansiedad, estrés, miedo, fobia y ataque de pánico

A menudo utilizamos estos términos como sinónimos, pero describen situaciones diferentes. La principal diferencia está en el origen, la intensidad y la duración de la respuesta emocional del perro. Conocer la diferencia te ayudará a entender el problema y poder tratarlo de raíz.

ConceptoDefinición y ejemplo
Estrés

Respuesta fisiológica temporal ante un desafío, pero luego vuelve a la normalidad cuando ese desafío termina.
Ej. Inquietud en el  veterinario.

Ansiedad

Estado de preocupación prolongado sin que exista un peligro inmediato.
Ej. No consigue relajarse en casa y se le ve inquieto o jadeando.

Miedo

Reacción a una amenaza concreta y desaparece con ella.
Ej. Se asusta al escuchar un petardo o un trueno.

Fobia

Miedo extremo y desproporcionado ante un estímulo.
Ej. Terror absoluto a las tormentas.

Ataque de pánico

Episodio agudo y descontrolado.
Ej. Jadeo intenso, temblores, pupilas dilatadas o intentos de huida por petardos.

Síntomas de ansiedad

Se puede manifestar de muchas maneras. Algunos se vuelven hiperactivos, mientras que otros se quedan bloqueados o muestran conductas repetitivas.

Detectar las señales de ataque de ansiedad en perros cuanto antes es fundamental para poder intervenir y evitar que el problema empeore. Las principales son:

  • Inquietud constante: Camina de un lado a otro, se levanta y se tumba sin encontrar postura.
  • Jadeo persistente: Ocurre sin que haga calor ni haya hecho ejercicio previo.
  • Tensión corporal: Temblores, músculos rígidos, pupilas dilatadas y orejas o cola en tensión.
  • Vocalización excesiva: Ladra, gime o llora continuamente, a menudo buscando atención constante.
  • Conductas compulsivas: Se lame compulsivamente (patas u otras zonas), da paseos repetitivos o bosteza repetidamente.
  • Alteraciones físicas: Cambios en el apetito o dificultad para conciliar el sueño.

Estas señales pueden aparecer también con otras patologías, por lo que si detectas algún cambio en su comportamiento, asegúrate con tu veterinario de que todo está correcto.

Síntomas de un perro con ansiedad

Mi perro está inquieto y no para de moverse

Si alguna vez lo has pensado, es importante observar cuándo ocurre y qué otros síntomas lo acompañan. 

Un perro con ansiedad tiene dificultades para desconectar. Su estado de hipervigilancia le impide concentrarse o relajarse, puede caminar de un lado a otro, levantarse constantemente o cambiar de sitio sin encontrar postura.

Sin embargo, antes de confirmar que realmente es ansiedad, debemos descartar otras causas. El dolor, algunas enfermedades hormonales, el deterioro cognitivo en perros mayores o incluso una necesidad de ejercicio físico o mental también pueden hacer que esté nervioso de repente.

Mi perro es destructivo y rompe cosas

Uno de los comportamientos que más preocupa y, aunque puede interpretarse como una travesura, en muchos casos puede ser consecuencia de un problema emocional.

Un perro destructivo por ansiedad no rompe objetos por venganza ni para llamar la atención. Este comportamiento suele ser una forma de liberar tensión acumulada.

Suelen romper puertas o marcos, sofás, cojines, zapatos, ropa u objetos personales. Si además se da únicamente al quedarse solo en casa, es probable que sufra ansiedad por separación. Sin embargo, el aburrimiento, el miedo intenso o la falta de estimulación también pueden provocar conductas destructivas.

Causas y factores desencadenantes

Generalmente, la ansiedad en un perro aparece porque existen uno o varios factores que hacen que esté en alerta constante. Identificar el origen es clave, ya que el tratamiento dependerá de la causa y no solo de los síntomas.

Entre los desencadenantes más habituales encontramos:

  • Cambios en la rutina: Mudanzas, cambios de horario, la llegada de un bebé, una nueva mascota o incluso cambios en los horarios de paseo pueden generar inseguridad y favorecer la ansiedad.
  • Falta de ejercicio o estimulación mental: La falta de actividad física, olfateo o juego acumulan energía y frustración.
  • Experiencias negativas: Una mala socialización durante la etapa de cachorro, experiencias traumáticas o situaciones de maltrato pueden dejar una huella que desencadena episodios ante determinados estímulos. 
    También pueden desarrollar miedo intenso a petardos, tormentas, viajes en coche o determinados entornos si han vivido una situación desagradable.
  • Dolor o enfermedad: El dolor crónico, las alteraciones hormonales, algunas enfermedades neurológicas o incluso el deterioro cognitivo asociado a la edad pueden provocar inquietud, cambios de conducta o nervios. Por eso, cuando el problema es repentino, es importante revisar con un veterinario antes de realizar cualquier tratamiento conductual.
  • Ansiedad en perros mayores: Los perros senior pueden desarrollarla por la pérdida de visión o audición, el dolor asociado a enfermedades articulares o el síndrome de disfunción cognitiva. Cualquiera de estos motivos puede provocar que se sientan inseguros y reaccionen con más nerviosismo.
  • Genética y personalidad: Algunos se adaptan fácilmente a los cambios y otros necesitan más tiempo para sentirse seguros. Además, la genética, las experiencias durante los primeros meses de vida y el aprendizaje influyen en su personalidad.

Tratamientos: Cómo calmar a un perro ansioso

El tratamiento debe adaptarse a cada perro. No existe una solución única para todos, ya que dependerá de la causa, la intensidad y la personalidad del animal

En casos leves, realizar algunos cambios en la rutina y el entorno puede ser suficiente. Sin embargo, cuando son intensos o afectan a su bienestar, será imprescindible contar con la ayuda del veterinario y, en muchos casos, de un etólogo o educador canino.

El objetivo siempre debe ser ayudarlo a gestionar las situaciones que le generan estrés y prevenir que vuelva a ocurrir.

Durante situaciones de estrés o ansiedad algunos perros muestran señales de calma, como bostezar, girar la cabeza, lamerse el hocico o desviar la mirada. Aunque estas conductas ayudan a gestionar la tensión, si aparecen de forma repetida pueden indicar que el perro no se siente cómodo en esa situación.

Técnicas para su rutina diaria

  1. Crear un entorno seguro es el primer paso para calmar a un perro ansioso. Encuentran estabilidad en las rutinas, por lo que mantener horarios similares para los paseos, las comidas o los momentos de descanso ayuda a disminuir su nivel de ansiedad.
  2. Además de los paseos diarios, también conviene hacer actividades que le permitan explorar, olfatear y resolver pequeños retos. Una buena opción son los juguetes interactivos, que esconden comida o premios. Este tipo de enriquecimiento ambiental mantiene al perro entretenido y reduce el aburrimiento.
  3. Otra herramienta complementaria es la música relajante o el ruido blanco. Algunos estudios sugieren que determinados sonidos pueden favorecer la relajación en situaciones estresantes como pueden ser las tormentas, los fuegos artificiales o las visitas al veterinario, influyendo en comportamientos y parámetros fisiológicos, aunque su efecto varía entre los diferentes individuos.
  4. En algunos perros pueden funcionar las feromonas para que se sientan más tranquilos. Sin embargo, la evidencia científica sobre su eficacia es variable, por lo que deben usarse como parte de un tratamiento más amplio y no como solución.

Siempre es fundamental respetar su tiempo de descanso y evitar exponerlo de forma brusca a situaciones que le generan miedo.

Técnicas para ayudar a un perro con ansiedad

Papel de la nutrición en el manejo de la ansiedad

La alimentación puede convertirse en un apoyo importante dentro del tratamiento integral, aunque no es una cura contra la ansiedad.

Incluir alimentos con triptófano para perros, ácidos grasos omega 3, magnesio y vitaminas del grupo B favorece la producción de serotonina, un neurotransmisor relacionado con la regulación del estado de ánimo.

Una dieta completa y equilibrada contribuye a una flora intestinal sana que ayuda a mitigar las respuestas de estrés. Es aquí donde entra en juego el fascinante eje intestino-cerebro, ya que existe una conexión directa entre el microbioma intestinal y el comportamiento del animal, confirmando que una salud digestiva óptima ayuda a mitigar las respuestas de estrés y ansiedad.

Por este motivo, en Dogfy Diet elaboramos nuestros menús con ingredientes naturales y cocinados a baja temperatura para conservar mejor su valor nutricional y cuidar su digestión. Combinados con un tratamiento adecuado y una rutina adaptada a sus necesidades, pueden contribuir a mejorar su bienestar general.

Otros remedios naturales

Si buscas apoyar a tu mascota de forma natural, existen opciones, pero nunca deben sustituir el consejo veterinario:

  • Manzanilla: Puede tener un efecto calmante suave, pero no todos los perros la toleran igual.
  • Valeriana: Incluida en muchos suplementos por sus propiedades relajantes. Asegúrate de usar dosis formuladas para animales.
  • Flores de Bach: Aunque son muy populares, carecen de evidencia científica sólida para tratar trastornos graves de ansiedad.

Preguntas de interés

Si los síntomas duran varios días, aparecen de forma repentina o afectan a su bienestar, es recomendable acudir al veterinario. También si hay autolesiones, agresividad, pérdida de apetito o conductas destructivas.

¿Puede morir un perro por estrés?

No ocurre de forma directa. Sin embargo, si el estrés se mantiene en el tiempo, puede afectar a su salud y aumentar el riesgo de sufrir lesiones. Por eso es importante identificar bien la causa y tratarla cuanto antes.

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