La diabetes en perros, es por desgracia una dolencia no mortal, pero sí muy común. Si no queremos que se haga crónica, implica cuidados especiales, una alimentación adecuada, cambios de rutinas, incluso a veces tratamiento veterinario.

¿QUÉ ES LA DIABETES? 

Se conoce como la incapacidad que tiene el organismo de generar insulina. Esta hormona es usada para regular la glucosa en sangre, lo que provoca que estos niveles de glucosa sean elevados. 

Existen diferentes tipos de Diabetes: 

  • Tipo 1: Es la más frecuente en perros. La causa principal se debe a que el páncreas no genera suficiente insulina.
  • Tipo 2: Este tipo no es tan común en perros, pero se trata de la incapacidad de que el cuerpo pueda usar esta insulina, o bien se haga resistente a ella.
  • Gestacional: Sólo afecta a hembras en estado de gestación. 
  • Otras causas: A causa de una pancreatitis o, por ejemplo, un uso continuado de corticoides como tratamiento. 

¿QUÉ PUEDE CAUSAR DIABETES?

Una de las principales causas en los perros es el sedentarismo, lo cual puede provocar sobrepeso. Este es un problema más común en perros de ciudad cuya dosis diaria de comida no es compensada por el ejercicio que realizan.

Algo muy importante como en prácticamente todas las patologías caninas, va a ser la alimentación. Una dieta alta en azúcares y grasas saturadas, puede provocar Diabetes. La mejor manera de evitarlo será una alimentación natural equilibrada. 

SÍNTOMAS PRINCIPALES:

Detectar que nuestro perro sufre esta patología no resulta del todo fácil, pero nos puede ayudar la regla de las tres “P”:

  • Poliuria: Cuando el perro orina más de lo normal, por ejemplo, cuando nunca se había orinado en casa y de repente lo hace.
  • Polidipsia: Cuando bebe agua más de lo normal. Este síntoma es fácil de detectar puesto que ralla la obsesión por beber.
  • Polifagia: Cuando el perro quiere comer mucho más de lo normal o pide comida constantemente. Sin embargo no engorda nada debido a la pérdida de glucosa. 

Si notamos que nuestro can tiene este conjunto de síntomas, debemos acudir al veterinario. A parte del tratamiento, la rutina de un perro diabético debe basarse en una buena alimentación y ejercicio.

LA ALIMENTACIÓN, SU PRINCIPAL AYUDA:

Para evitar esta patología o controlarla, el factor más importante será su dieta.

La dieta natural siempre será la mejor arma para controlar la cantidad de azúcares y grasas que le proporcionemos a nuestro can. Debe contener un alto índice proteico y aumentar la ingesta de fibra, ya que ayuda a mantener estable la glucosa en sangre.

Así mismo, podremos ir controlando las calorías para conseguir que nuestro perro recupere su peso ideal. Realizar en varias tomas con unas porciones calóricas similares, ayudará a controlar los niveles de insulina.  

Una buena alimentación puede ayudar a reducir los niveles de glucosa en sangre. Quizás en un futuro podremos reducir la dosis de insulina que tenga que tomar como tratamiento.

SUPLEMENTACIÓN PARA PERROS DIABÉTICOS:

En estos casos, sí que es recomendable añadir carbohidratos de asimilación lenta como puede ser la patata y el boniato.

En cuanto a suplementación, un buen suplemento será la alga espirulina, preferiblemente ecológica. Podéis consultar la entrada dedicada a sus beneficios aquí. Este superalimento proporcionará un extra de energía y micronutrientes.

Consejos:

  • Debemos crear una rutina a la hora de administrar las tomas de comida a nuestro perro.
  • Evitar el sedentarismo, con paseos más largos y ejercicio constante, incluyendo juegos y actividades.
  • Utilizar snacks naturales para premiarlos. Evitar procesados altos en azúcares.