Desparasitación y vacunación

Vacunación

Durante las primeras semanas de vida, la leche materna aporta inmunidad a los cachorros. Sin embargo, es importante que a partir de las 6 semanas se ponga la primera vacuna, inyectándose una segunda entre 2 y 6 semanas más tarde. La protección completa se consigue hasta 7 días después de la segunda inyección.

Mientras no se inyecta la primera vacuna, es importante que protejamos a nuestros cachorros de posibles peligros externos, como podrían ser otros perros desconocidos, o procurando tenerlos alejados de las heces (para evitar que se rebocen en ellas). Además, es importante que nos aseguremos que la madre del cachorro se encuentre desparasitada para asegurar el bienestar de nuestro pequeño.

Aunque debamos protegerles de estos peligros, es importante que nuestros cachorros se hagan a nuestro contexto y estilo de vida y empiecen a interactuar con él desde el principio. De hecho, no hay ningún peligro en que nuestro cachorro interactúe con perros totalmente vacunados y amistosos.

Es importante inocular estas vacunas porque sirven para estimular el sistema inmunitario, desarrollando una respuesta eficaz en caso de que el organismo se exponga a una determinada infección. Además, existen pocos efectos secundarios relacionados a las vacunas en perros. Normalmente, el síntoma más común es cansancio o necesidad extra de dormir hasta 24h después de haber procedido a la inyección.

Cachorro corriendo por el parque

Desparasitación

Existen dos tipos de desparasitación: la interna y la externa. La interna se refiere a esos parásitos que se alojan dentro del sistema digestivo u otros órganos. Estos parásitos pueden ser transmitidos por la madre, por eso es importante que nos aseguremos de que se encuentra correctamente desparasitada. Los parásitos internos pueden producir problemas gastrointestinales esporádicos (vómitos, diarreas) o bien convertirse en algo más severo (anemia, entre otras).

Esta desparasitación interna debe realizarse a partir de los 15 días de vida del cachorro, normalmente en forma de pastilla. El veterinario puede ayudarnos a enfocar esta desparasitación, por lo que deberemos consultarle.

Por otro lado, la desparasitación externa se refiere a bacterias exteriores, como serían pulgas y garrapatas. Esta desparasitación podrá hacerse a partir de las 8 semanas de vida y es posible suministrarla de varias formas (con sprays, pipetas, collares, jarabes o comprimidos). De nuevo, deberemos consultar con nuestro veterinario de confianza cuál es la mejor opción para nuestro caso.