Hoy os queremos hablar de un tema muy recurrente en la vida de nuestros peludos, inspirándonos en los casos que nos contáis  de cada uno de vuestros mejor amigos perrunos durante los asesoramientos nutricionales. La ansiedad por la comida, muchos llegáis a Dogfy con ese problema conductual y a veces, al mejorar su alimentación, esto se puede incrementar si no lo controlamos a tiempo. En este Blog, queremos ofreceros algunos consejos que os pueden ayudar.

La forma de alimentar a nuestros peludos, ha cambiado mucho a lo largo de los años. Sin embargo, la ansiedad por comer en los perros es muy común y muchos de ellos, siguen comportándose como si necesitaran comer todo lo posible y siempre tuvieran hambre.

Esto puede provocar un problema conductual y lo más importante, puede afectar a su salud.

¿Por qué se produce esta ansiedad?

La verdad que pueden influir varios factores, pero por instinto de supervivencia les empuja siempre a devorar la comida ante “depredadores” o seres vivos que les puedan quitar el alimento, este instinto se incrementa más en unos perros que otros.

Es cierto que hay algunas razas más predispuestas a tener este tipo de comportamientos, que tienen fama de ser “glotoncitos”. Así mismo, la esterilización también puede influir, cuando eliminamos el instinto de aparearse y reproducirse, el de alimentarse aumenta, debido a este cambio hormonal.

Por conducta: Debemos de tener en cuenta que al igual que las personas, los perros pasan mucho tiempo inactivos, aburrido y tienen pocas motivaciones más allá de la comida. Esto hace que busquen recompensa, ya que en su naturaleza pasarían mucho tiempo cazando y buscando alimento.

¿Cómo podemos disminuir la voracidad por el alimento?
  • En primer lugar, debemos marcar unos horarios de comida. La típica frase “El/ella se raciona sólo” en un perro no es lo ideal, los felinos son distintos. Pero el perro es un animal rutinario en tus hábitos alimenticios. Por eso aconsejamos que intentéis darle a las mismas horas la comida, si tu peludo tiene un horario estricto de comidas, su cuerpo se regulará como un reloj y estará preparado para comer cuando le toque, sin tener esa ansiedad por no saber cuándo le toca su ración.
  • Administrarle las máximas tomas posibles: En cachorros esto siempre debe de ser así, hasta los 6 meses de edad de 4 a 3 tomas diarias y después podemos disminuir a dos tomas, incluso de adulto una. Pero en el caso de los adultos voraces, no es aconsejable pasar a una sola toma diaria, porque la ansiedad se acrecentará con tal de saciar el hambre. Aconsejamos siempre, que si es necesario, vuelvan a su etapa de cachorro, de 2 a 3 tomas diarias, de esta forma, departimos su carga calórica y aumentamos la sensación de saciedad.
  • No darles de comer fuera de su horario: Este es el paso más difícil, creemos que nuestros peludos deben comer siempre que nosotros lo estemos haciendo y esto es un grave error. Premiar a nuestros perros pare reforzar una conducta mediante el refuerzo positivo, está genial e incluso es necesario con snacks naturales pero dar pequeñas porciones de comida entre toma y toma y además que no sea su comida habitual,  no es recomendable. Pues con este mal hábito lo único que hacemos es reforzar la ansiedad que sufre el perro, por eso, lo recomendable es parar esta situación. Así mismo, el mayor peligro de esta conducta humana es que llegue la obesidad, además de reforzar esta ansiedad por la comida, es que lo estamos sobre alimentando. En muchas ocasiones nos lo comentáis en los asesoramientos nutricionales y siempre me gusta recalcar: No confundamos “gula” con el hecho de que tenga hambre, seguramente podría seguir comiendo hasta tener una indigestión.
  • Comederos antivoracidad: Estos comederos son una solución rápida y suele ser bastante eficiente. Se trata de unos cuentos con relieve en el fondo que no permiten que nuestro peludo engulla. Dan muy buenos resultados porque obligan al perro a comer de forma pausada gracias a los obstáculos que se encuentran. Hacen que coma pausadamente, buscando dónde meter su lengua para llevarse la comida hacia la boca. Funcionan muy bien con Dogfy Diet, porque podemos introducir nuestra comida cocinada por los recovecos, por experiencia propia, debéis probarlo.
  • Practicar la contención: Cuando un perro es voraz, tiene tendencia a que cuando dejas en el suelo su plato vaya directo a por él a devorarlo. No debemos sobrexcitarlo cuando le vamos a servir la comida, a veces cuesta contenerse cuando vemos a nuestro peludo tan contento en ese momento y que disfruta con el alimento, pero el hecho de excitarlo antes de darle la comida como: Cambiar el tono de voz, repetir muchas veces la frase “a comer”  o “tu comidita”, es contraproducente y aumenta esta ansiedad por el alimento. Intentar transmitirle calma y sobre todo una orden antes de comer, como puede ser el “siéntate” o el “quieto”.

Con este Blog, intentamos daros algunas ideas para que controlemos esta conducta tan común en nuestros mejores amigos peludos, lo principal es que consigamos el control en ello mediante nuestra alimentación 100×100 natural. Queremos recordaros que tenéis un anterior Blog en el que hablamos sobre la torsión de estómago, está relacionado, pero también queremos avisaros de que con la alimentación natural, las dilataciones gástricas, torsiones, problemas en digerir el alimento… Bajan mucho las probabilidades de que lo sufran. Dado que muchos piensos pecan de un alto porcentaje de carbohidrato que da sensación de  tener el estómago más lleno de nuestros peludos, además de que su digestión es mucho más larga.