Es evidente que a todos nuestros perros les encantan los huesos, pero debemos tener en cuenta de que no todos los huesos son  buenos para ellos. Incluso los perros que no estén acostumbrados desde cachorros, no saben cómo comerlos o algunos no saben del todo bien lo que les estamos dando.

¿Por qué son tan populares los huesos en la alimentación natural? ¡Muy fácil! Los huesos ayudan a la higiene dental de nuestros perros, ayudando a mantener a raya el sarro y fortaleciendo su salud bucal.

LOS HUESOS DENTRO DE LA ALIMENTACIÓN NATURAL

Existe el mito que por comer comida cocinada y no las bolitas procesadas que forman el pienso, generarán más sarro. Pues la respuesta es NO, esto es un mito. Cierto es que los canes por su instinto tienen necesidad de morder y es imprescindible para ellos.

Según estudios recientes la nutrición natural es la mejor forma de mantener la salud bucal de nuestros perros, inclusive con la ingesta de huesos. Precisamente la dieta natural genera menos sarro que la procesada, ya que los residuos del pienso quedan incrustados en los dientes.

Lo mismo sucede con las latas de comida húmeda por sus aditivos, suele ser lo que más mal aliento y placa de sarro provoca en los canes.

Así que ¡tranquilos! La cantidad de antioxidantes en nuestros menús favorecerán a que no tengan problemas de higiene dental, la mordida sin restos de alimento también y como os comentamos, administrar huesos.

¿QUÉ CLASE DE HUESOS PUEDO DARLE A MI PERRO?

Debemos escoger el tamaño ideal para darle a nuestro mejor amigo, dependiendo de su raza y peso. Lo primero a tener en cuenta:

  • Deben estar crudos: desde siempre los perros han sido los que han comido “las sobras”, restos de alitas de pollo, costillas… Típico de las barbacoas. Pues estamos poniendo en riesgo su salud. Los huesos cocinados pueden astillar, cuando nuestros peludos los muerden se rompen de una forma distinta ya que han perdido su elasticidad, pueden quedarse en el esófago o lo que es peor, no poderlos digerir y esto podría derivar a una operación de urgencia.
  • Tamaño del hueso: esto es algo esencial, siempre vamos a tener en cuenta el tamaño de la boca de nuestro perro, debemos ser especialmente cuidadosos si nuestro perro es un poco glotón. Siempre tiene que ser un tipo de hueso que no pueda tragarse entero.

¡HUESOS PARA COMER Y HUESOS PARA JUGAR!

Los que son su manjar: En este grupo entrarían los huesos carnosos, son aquellos que podemos darles dentro de su alimento o bien entre toma y toma de comida. Por ejemplo como merienda.

Les aportan muchos nutrientes tales como: calcio, fósforo, proteína, ácidos grasos esenciales, minerales y ¡mucha energía! De hecho, los huesos carnosos crudos cubren casi todas las necesidades nutricionales de los perros.

Son muy fáciles de triturar con sus dientes puesto que son blandos, flexibles y no contienen médula. Lo mejor es elegir piezas que tengan bastante carne. Os ponemos algunos ejemplos: Cuellos de pollo, cuellos de pavo, falda de cordero, carcasas…

Huesos para diversión: Estos huesos van a ser la clave para mantenerlos entretenidos, una buena masticación, pero además ayudaremos a la higiene dental.

Son los mejores para evitar restos de alimento en las encías y deshacer la placa de sarro. Os recomendamos que elijáis huesos planos o redondos, puesto que los alargados los pueden ingerir de un bocado si nuestro perro es un poco ansioso con los snacks y además los extremos de los huesos largos se pueden desprender más fáciles si nuestro perro tiene una fuerte mordida.

Os ponemos algunos ejemplos:

  • Perro grande: Rodilla de vaca, asta de ciervo, fémur de vaca…
  • Perro pequeño: Tráquea de ternera,escápula, pecho de ternera, rabo…

Animaos a darle estos extras a vuestros perros, disfrutarán mucho y son realmente beneficiosos para su salud, siempre teniendo en cuenta los puntos que os hemos recalcado y bajo supervisión, especialmente si tenemos un cachorro, ya que debemos enseñarle a cómo morder.

Son puro dentífrico natural, calcio, fósforo proteína y ¡muchos nutrientes más!